OTRA DEMOSTRACIÓN DE VIRTUOSISMO

Hoy tocaba el monográfico de violín, un instrumento que siempre nos trae cierto aire nostálgico. Gracias a los niños de violín, hemos podido remar suavemente, hablar con la tía Rhody o cantar al viento. Podemos viajar solos, en pareja o en grupo, probamos una primera variación o nos lanzamos al minueto o al scherzo virtuoso. Sea como sea, da gusto escuchar a nuestros niños. Y con esto nos acercamos al sprint final de los monográficos. Dejamos piano para el martes que viene, que el viernes es el último ensayo general y tenemos que concentrarnos.

 

 

 

 

 

 

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